sábado, 19 de enero de 2013

Necesario para empezar el trabajo de puntas


EDAD: comenzar a trabajar en las puntas antes de que los músculos y los huesos sean lo suficientemente maduros como para manejar el estrés de estar en punta puede causar lesiones de larga duración. Se recomienda que la osificación de los huesos del pie sea de 85% antes de que un estudiante comience con el trabajo de puntas. Algunos profesionales de la salud consideran que 10 años es una edad segura para empezar con las puntas, sin embargo a los 11 o 12 años la placa de crecimiento del pie ha tenido más tiempo para desarrollarse por lo que pueden prevenirse lesiones en esta área tan sensible.

MADUREZ EMOCIONAL: esto va de mano con la edad. Los estudiantes deben ser emocionalmente maduros como para manejar el extra de disciplina, compromiso y responsabilidad que conlleva el trabajo de puntas como coser y pintas las cintas, además del dolor que causan las uñas encajadas y las ampollas.

DESARROLLO FÍSICO:
- Fuerza de los abdominales: para poder mantener la alineación correcta del cuerpo antes de subirse a las puntas. Esto significa que el torso no puede moverse mientras mantenemos el balance.
- Fuerza en las piernas: los estudiantes deben mantener las piernas totalmente estiradas durante el balance.
- Fuerza en los tobillos y alineación  los estudiantes deben ser capaces de mantener el equilibrio sobre una pierna en media punta con el tobillo alineado hacia delante sobre la articulación del dedo gordo. Esto significa que el tobillo no puede moverse mientras mantenemos el balance.
- Flexibilidad: del tobillo, pie y metatarsianos para permitir una buena distribución del peso sobre los dedos del pie dentro de la zapatilla de punta.

Vía: http://balletpages.blogspot.com

sábado, 12 de enero de 2013

12 verdades sobre ser un bailarín profesional


1. Bailar es duro. Ningún bailarín se ha vuelto famoso únicamente por sus talentos innatos. Los bailarines son artistas y atletas. Hoy en día el mundo del ballet se asemeja a un deporte extremo. Se debe trabajar duro y perseverar. Los bailarines dan muchos años de su vida ademas de sudor, lágrimas y a veces sangre para tener el honor y placer de bailar en el escenario.

2. No siempre se consigue lo que se quiere. No siempre conseguimos el rol que queremos bailar, mantenernos en equilibrio cuando queremos, conseguir el trabajo que queremos, escuchar los elogios que queremos, hacer el dinero que queremos, ver a las empresas funcionar de la manera que queremos, etc. Esto nos enseña humildad y respecto por el proceso, la forma de arte y los maestros que hemos escogido para aprender. Cuanto más rápido se acepta esto, más rápido podremos seguir adelante con ser brillantes. Nunca estaremos 100% seguros de si funcionará o no, pero siempre se puede estar 100% seguro de que no hacer nada tampoco funciona.

3. Hay muchas cosas que no sabemos. Todos los días se aprende algo nuevo. Incluso nuestros maestros, coreógrafos y directores menos favoritos pueden enseñarnos algo. En el momento en que pensamos que lo sabemos todo, dejamos de ser un activo valioso.

4. Hay muchas cosas que no podemos controlar. No puedes controlar quién te contrata, quién te despide, quién gusta y quién no gusta de tu trabajo, las políticas de la compañía. No desperdicies tu talento y energía preocupándote por cosas que no puedes controlar. Céntrate en perfeccionar tu arte siendo el mejor bailarín que puedes ser. Mantén una mente abierta y una actitud positiva.

5. El conocimiento no lo es todo. El conocimiento viene de la experiencia. Podemos ver un vídeo cien veces, ir a clases 1000 veces, pero a menos que no salgamos del salón de clases y bailemos en el escenario no tendremos una compresión filosófica de lo que significa bailar. Busca oportunidades para bailar distintos roles. Se debe experimentar el bailar en un escenario de primera mano para llamarse uno mismo bailarín profesional.

6. Si quiere tener éxito demuestre que es valioso. La forma más rápida de ser despedido de un trabajo es demostrarle al jefe que no eres valioso. En vez, sé indispensable. Llegue temprano, aprenda distintos roles, siempre esté preparado, mantén tus opiniones para ti mismo a menos que te sean solicitadas y, sobre todo, esté dispuesto a trabajar duro.

7. Otra persona siempre será mejor que tú. Ya se trate de puestos de trabajo, dinero, roles o trofeos, no tiene importancia. En lugar de quedar atrapado en el drama acerca de los demás, céntrate en lo que haces bien, lo que necesitas trabajar y lo que te hace feliz.

8. No se puede cambiar el pasado. Todos tenemos un pasado. Todos hemos cometido errores y todos tenemos momentos gloriosos que queremos saborear. La danza es una forma de arte que nos obliga a concentrarnos en el presente. Para ser profesionales tenemos que estar concentrados, en el momento en que la mente se distrae, ocurren las lesiones.

9. Siempre habrá gente a la que no le gustes. Los bailarines están expuestos al público cuando bailan y especialmente en Internet donde los "críticos" abundan. No se puede ser todo para todos. No importa lo que hagas, siempre habrá alguien que piensa diferente. Así que a concentrarse en hacer lo que usted sabe en su interior que es lo correcto. Lo que otros piensan y dicen de ti no es tan importante. Lo que es importante es cómo te sientes sobre ti mismo.

10. A veces fallarás. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, seguir los mejores consejos, estar en el lugar correcto en el momento correcto, igual fallamos. Fracasar es parte de la vida. El fracaso puede ser el catalizador para algunos de nuestros mayores crecimientos y experiencias de aprendizaje. Si nunca hemos fallado, nunca hemos valorado nuestros éxitos. Debes estar dispuesto a fallar. Cuando te pase, aprovecha la lección que viene con el fracaso.

11. Repetir es bueno. Hacer lo mismo una y otra vez esperando un resultado diferente es una locura. Si sigues haciendo lo que estás haciendo, seguirás consiguiendo lo que estás consiguiendo. Si sigues haciendo el mínimo de clases requeridas no te quejes de tu maestro cuando te quedes estancado en el mismo nivel. Si sólo haces como mínimo una barra en la compañía, sé feliz manteniéndote en el cuerpo de baile. Si quieres crecer más allá de tu zona de confort, debes empujarte más allá de tus limitaciones auto-impuestas.

12. Nunca te sentirás 100% listo. Nadie se siente 100% listo cuando la oportunidad se presenta. Los bailarines tienen que estar dispuestos a asumir riesgos. De soltar la barra para mantener el balance, de viajar por el mundo para bailar con una nueva compañía, de confiar de un nuevo partner para probar una nueva forma de danza, los bailarines deben tener una mente y actitud flexible, así como el cuerpo. Las mejores oportunidades en la vida nos obligan a crecer más allá de nuestra zona de comodidad, lo que significa que nunca debemos sentirnos cómodos o listos.

Vía: http://balletpages.blogspot.com

sábado, 5 de enero de 2013

Los bailarines son genéticamente diferentes a los "civiles"


La danza ha sido poco estudiada desde la neurociencia o desde la perspectiva genética, a pesar de su importancia en todas las culturas a lo largo de los siglos. La danza, como la música, es una actividad que data de la prehistoria que a veces era un ritual sagrado, una forma de comunicación, y en ocasiones una importante actividad social y de cortejo; finalmente, la danza es una forma de arte que existe en todas las culturas y se manifiesta de diferentes maneras. La danza, como una forma de arte expresivo se considera creativa especialmente cuando se compara con otros campos "no artísticos". También es una forma cultural que resulta de los diversos procesos creativos que manejan los cuerpos humanos en el espacio y el tiempo. Los bailarines profesionales poseen un talento excepcional resultante de las interacciones entre el comportamiento dirigido a un objetivo y procesos de percepción del cerebro que aun no han sido completamente caracterizados y entendidos por los campos de la psicología y la neurociencia cognitiva.

La danza puede parecer un fenotipo inusual para estudios de genética molecular humana, pero no es mas que dos fenotipos estrechamente relacionados: la música y el rendimiento deportivo. Tanto la música como el rendimiento deportivo son fenotipos complejos, cuya presentación esta moldeada por la interacción entre el medio ambiente y los genes. Se sugiere la idea de que la "danza" como fenotipo no es mas difícil de definir, sin embargo, los bailarines deben cumplir una serie de criterios con validez aparente considerable que los identifican: la flexibilidad, la agilidad, la coordinación, la gracia, el sentido del ritmo, un sentimiento por la música, y una capacidad creativa para expresarse a través del movimiento.

Se considera que la vasopresina podría contribuir al fenotipo de la danza, lo que refleja el papel de este gen en los comportamiento afiliativos, sociales y de cortejo, actividades vitales en muchas clases de danza. Bailar también se sirve de los recursos humanos espirituales como lo demuestra el papel de la danza en los ritos sagrados, se ha desmostrado que la serotonina juega un papel importante en la vivencia espiritual. Finalmente, muchos estudios muestran que la serotonina aumenta la liberación de vasopresina en el cerebro, lo que sugiere la idea de que estos genes son propensos a exhibir interacciones gen-gen. Curiosamente, la serotonina y la vasopresina interactuan en el hipotálamo para controlar el comportamiento comunicativo.

martes, 1 de enero de 2013

PERFIL DE UN BAILARÍN(A) CLÁSICO




Si quieres ser un(a) bailarín(a) clásico(a), los hechos pueden ser algo desalentadores. Un(a) bailarín a) profesional debe tener una estatura promedio mínima  ellas de 1.60 m. de altura y ellos de 1.75 m., ser delgado(a) y ágil  tener una relación miembros-torso perfecta, un cuello largo, una cabeza pequeña y empeines arqueados a la perfección.
Físicamente es necesario tener cierta flexibilidad o elasticidad muscular de manera natural; aunque cabe destacar que si se inicia el entrenamiento desde edades tempranas, muchas de esas condiciones, el/la bailarín(a) las adquirirá conforme a su desarrollo físico y técnico  Así mismo, debe poseer una gran coordinación y dominio de su cuerpo, un gran sentido del ritmo y del espacio, un oído musical muy fino, entre otros muchos aspectos que van diseñando a un(a) bailarín(a).
Por otro lado, no solo el aspecto físico es esencial para un(a) bailarín(a), para lograr enfrentarse ante un público debe ser capaz de soportar grandes presiones, desde el momento en que ensaya una variación hasta el momento en que la presenta en un escenario.
Debe tener gran fuerza de voluntad, querer siempre ir más lejos, no ser conformista y exigirse cada vez más y más, la constancia es su arma más importante.
Para lograr una comunicación con el público y transmitir el mensaje de su arte, el/la bailarín a) debe poseer grandes facultades histriónicas; es decir, ser un poco actor o actriz, para poder proyectarse y lograr que el espectador se estremezca hasta las fibras.